Una sesión terapéutica no es solo una conversación. Es un proceso estructurado con un propósito.
La investigación demuestra que las sesiones estructuradas son más efectivas que la conversación libre. No porque la conversación libre sea mala — sino porque la estructura nos ayuda a profundizar y no quedarnos solo en la superficie.
Los cinco pasos de la sesión
1. Check-in ¿Cómo estás? ¿Qué ha pasado desde la última vez? ¿Qué ocurrió con lo que te propusiste?
El check-in es importante. Te ancla en el momento presente y crea continuidad de sesión en sesión.
2. Agenda ¿Con qué quieres trabajar hoy? Tú estableces la agenda — no el terapeuta.
Eso es deliberado. La investigación muestra que los clientes que establecen su propia agenda están más motivados y obtienen mejores resultados.
3. Exploración La parte central de la sesión. Tú hablas. El terapeuta escucha, hace preguntas y te ayuda a ver los patrones.
La buena terapia no se trata de dar consejos. Se trata de hacer las preguntas que te ayudan a encontrar tus propias respuestas.
4. Resumen ¿Qué surgió? ¿Qué es lo más importante que te llevas?
El resumen es importante porque consolida el aprendizaje. Lo que pones en palabras lo recuerdas mejor.
5. Tarea Un paso concreto para la próxima vez. No una lista — una semilla.
El cambio no ocurre en la sesión. Ocurre en la vida entre sesiones.
¿Por qué esperar cinco días?
En Forlove esperas al menos cinco días entre sesiones. No es una limitación — es parte del proceso.
La tarea necesita tiempo para asentarse. Los descubrimientos necesitan tiempo para integrarse. Y tú necesitas vivir con lo que surgió.
Preguntas para reflexionar ¿Con qué quieres trabajar en tu próxima sesión? ¿Qué te has llevado de tu última sesión?
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